Adicción al Azúcar

0

Una Cucharada de Mantequilla de Maní al Día Puede Mantener Lejos la Adicción de la Azúcar, según “La Verdad Sobre la Adicción del Azúcar” (2011), el estadounidense promedio consume 19 cucharaditas de azúcar cada día; la cantidad recomendada por los profesionales de la salud está medida en  nueve cucharaditas para los hombres, y seis para las mujeres (Zelman).  Si hacemos las matemáticas, estamos comiendo aproximadamente 9 galones de azúcar al año —esto es, 5-6 mas galones de lo que es recomendado (según el género) que es de 3-4 galones. Piénsalo de esta manera: consumimos suficiente azúcar extra en un año para llenar alrededor de 54-64 oz 12 latas de soda; un extra de azúcar de 5-6, llenado en una jarra de un galón de leche entra anualmente en nuestros cuerpos. Mi Hyundai,  Elantra tiene un tanque de gas de 12 galones. La cantidad de gas que se necesita para llenar la mitad mi tanque es la cantidad de azúcar excedente que estoy poniendo en mi cuerpo cada año. En dos años, yo podría llenar mi tanque completo. Pero al igual que nuestros coches no pueden funcionar con azúcar, tampoco pueden nuestros cuerpos.

Adhesión a la azúcar, causada por el exceso de azúcar en nuestra dieta, es comparable a la adicción a las drogas.  Según   a “Alimentos Adicción y Neuroimagen,” por Zhand, von Deneen, Tian, Gold y Liu (2011), las ratas alimentadas con una dieta alta en sacarosa mostraron un comportamiento parecido a los efectos del abuso de drogas;  por ejemplo, tenían una “escalada de ingesta diaria y [un] aumento en el consumo de azúcar durante la primera hora de acceso diario” (p. 1150).  Las ratas también siguieron el mismo patrón de atracones-retiro-ansia-abstinencia, características de la adicción a las drogas, lo que sugiere que el azúcar si tiene propiedades adictivas (Zhand et al., 2011, p. 1150).

La actividad cerebral apoya aún más el azúcar como una sustancia adictiva. Así como los medicamentos desencadenan una liberación del neurotransmisor dopamina (DA) en el cerebro, así mismo lo hace el azúcar.  Avena (2007) afirma que  “cuando las ratas tienen atracón de azúcar, accumbens DA se libera cada vez que los animales se atracan,” que difiere de otros alimentos (cuando el consumo aumenta, disminuye de liberación de DA),  pero es similar a las drogas (p. 482).  Este DA luego despierta áreas del cerebro — principalmente el núcleo accumbens — involucrados en la “recompensa de procesamiento y de aprendizaje” (Lenoir, Serre, Cantin y Ahmed, 2007) y  “refuerzo de la conducta” (Avena, 2007, p. 482). En otras palabras, cuando se consume azúcar, el estimulado núcleo accumbens premia el cuerpo con sensaciones de placer, que fomentan el comportamiento que causan placer — sirve como un catalizador para el consumo repetitivo de alimentos de alto contenido de azúcar. Incluso, algunas investigaciones sugieren que el “agua azucarada puede superar al placer de la cocaína– una de las sustancia más adictiva y dañina, actualmente conocida” (Lenoir et al., 2007). Nuestras indulgencias en refrigerios azucarados pueden ser algo más que un mal hábito.

Debido a las similitudes entre comer alimentos dulces y tomar drogas, la mejor forma de patear nuestra adicción de azúcar es adhiriéndose al viejo adagio: lento y constante gana la carrera. Para evitar recaídas, el PowerPoint “La Verdad Sobre la Adicción del Azúcar” (2011) sugiere eliminar “un alimento azucarado de su dieta cada semana” (Zelman). Comience con alimentos obvios  ricos en azúcar, como las galletas Pero también rechace a los almidones — carbohidratos que el cuerpo los descompone en azúcares simples (Zelman, 2011). En cambio, hacer sustitutos inteligentes: sustituir pan blanco por pan de trigo; intercambie la pasta regular con fideos integrales. Elegir alternativas dulces — como fruta — también ayudará, ponerlo en cereales o en la avena (en vez del azúcar), (Zelman, 2011). Agregar alimentos es otra manera de mantener a los antojos de azúcar a raya: porque son ricos en proteínas (por ejemplo, mantequilla de maní) y alimentos fibrosos (p. ej., apio) tardan más tiempo en digerir, Ellos frenarán su apetito por el dulce. (Zelman, 2011). Estos pequeños intercambios y adiciones a su dieta, son fáciles, saludables y económicos.

Danielle Brown se graduó de SUNY New Paltz con una licenciatura en Inglés Educación Secundaria y Psicología

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *